Alas de realidad

Este es el primer capitulo de mi propio libro me hacia ilusión que lo leyera más de una persona y agradecería comentarios de opiniones (buenas o malas) sobre el capitulo.

Capitulo 1.

Me levanté sobresaltada por el despertador, eran las siete de la mañana de un Lunes cualquiera en Anges, lo apagué de mala gana y me fui a darme una ducha rutinaria para despejarme, ya que la última vez que no me despejé con una acabé bebiendo Fairy pensando que era mi vaso de leche. Como odiaba aquel despertador, era como mi portador de malas noticias, me indicaba que era muy temprano, que debía levantarme, que la jornada interminable de clases empezaba y me arrancaba de mis sueños.
Como de costumbre al salir de la ducha oí a mi madre gritar que el desayuno estaba listo y que iba a llegar tarde por entretenerme demasiado debajo del chorro. Me vestí lo más rápido que pude, con lo primero que pillé en el armario: unos tejanos y una camiseta de tirantes de color crema. Bajé las escaleras de dos en dos evitando dar un traspié aunque sin suerte; tenia las tortitas con el zumo de naranja sobre la mesa de la cocina y a mi madre corriendo y abriendo todos los cajones que se encontraban a su paso.
-Cielo, ¿has visto mi barra de labios?- dijo Selene, mi madre, con un tono dulce y maternal.
-No mamá, pero sube a mi habitación y coge el mio, puedes usarlo si quieres.
-Gracias Shelly- sonrió de oreja a oreja y subió los escalones de dos en dos, dando trompicones.
Lo último que vi antes de caer al suelo fueron los pies de mi madre sobrevolando el último escalon. Cuando conseguí levantarme busqué en el suelo de la cocina lo que me había golpeado tan fuerte en la cabeza. Era demasiado bonito para que alguien quisiera tirarlo y por su trayectória y a la velocidad que iba podria haberse caído desde una avioneta. Comencé a inspeccionar aquel objeto tan bonito fijándome en los detalles, el colgante que tenia en mi manos era realmente precioso, no parecia de este mundo. La cadena no estaba hecha de plata ni de ningún metal similar, parecía hecha con polvo plateado formando una fina cadena, nose como algo que parecia tan delicado podía soportar lo que de el colgaba, un rayo del más suave de los metales con grabados espectaculares y muy delgados. Era un colgante bastante grandecito, probablemente fuera de un chico, pero perfectamente podria llevarlo una chica.
Mi madre bajó corriendo las escaleras y puso una cara de horror que recordaré toda mi vida al verme en el suelo y la ventana rota.
-¿Que diablos ha pasado aquí?- movió las manos histéricamente como si acabara de estrellarse un submarino en la cocina.
-Había un par de niños jugando y al perecer una de las piedras que se estaban lanzando a acabado en casa- sabia que si le decia la verdad a mi madre iria a buscar al dueño del colgante para hacer que se lo tragara y pondria una denuncia a la cristaleria por no hacer los cristales resistentes a los colgantes voladores, o pensaria que alguien quiere matarnos y nos mudaríamos.
-Siempre a nosotras, pondré una madera en la ventana y cuando vuelva de trabajar llamaré al seguro para que lo repare, también podria denunciar a la cristalera por no hacer sus cristales resistentes a las piedras, ¿y si un dia cae un meteorito? moririamos por culpa de unos cristales de calidad y resistencia pésima. ¿Tu te encuentras bien, cielo?
-Si mamá, vete o llegarás tarde a trabajar.
-Oh si, el trabajo, acabate el desayuno y ¿seguro que no tienes ningún chichón ni nada?
-No mamá- mentira, tenia uno del tamaño de Las Vegas detrás de la cabeza- anda vete ya, ¿no querrás perder el trabajo verdad?
Me dedicó una sonrisa que devolví y se marchó. Subí a mi habitación con una bolsa de hielo en la cabeza y meti el colgante en una cajita de madera que llevaba grabado mi nombre, luego cogí mi mochila y me encaminé hacia el instituto.
Llegué al aparcamiento que había que atravesar para llegar hasta la puerta principal, y fui abanzando entre los coches aparcados. Había el mismo número de coches que de chicos populares por dos razones, la primera esque estos eran los más ricos de Anges, y la segunda que para ellos todo machito que se precie debe tener uno para llevarse a las churris a casa. Si a esos castillos que tienen se les puede llamar casa. Justo delante de la puerta, en la última plaza de aparcamiento, había una moto enorme de color negro, me llamó mucho la atención porque ningún popular llevaba moto, ya que para ellos sentarse a horcajadas no era muy sexy, y los alumnos normales no podian costearsela o no querían, esto solo podia significar una cosa, alumno nuevo.
Atravesé la entrada de el instituto y me dirijí a clase de Astronomia, llamé a la puerta antes de entrar y cuando lo hize todos me miraron pero enseguida volvieron la vista a sus apuntes. El profesor me lanzó una mirada de reproche que yo capté a la primera y me disculpé por el retraso. Cerré la puerta tras de mi y me senté al lado de mi mejor amiga Loraine.
-Has llegado tarde ¿qué ha pasado?- puso esa típica mirada interrogante que ponia cuando queria enterarse de un cotilleo.
Loraine era muy fantasiosa, esperaba que le dijera que me había enrollado por el camino con un buenorro y que me iba a casar la semana que biene. A veces me costaba mucho trabajo mantenerla con los pies en la tierra pero no me importaba, seguiria cuidándola ya que para mí era como una hermana. Además a Loraine no le costaría mucho conseguir su cuento de hadas, era tan bonita que conseguiria sin problemas a su principe azul, tenía unos ojos color miel increíbles y un pelo liso castaño claro que muchas envidiaban, su figura era bastante espectacular, así que no tenia ningún problema en cuanto a conseguir citas o parejas para bailes, aunque nunca se acercaba a los populares porque los consideraba unos estúpidos y además tenian un ego aplastante.
-Es una historia muy larga- que ella estaria dispuesta a escuchar, y a hacer mil preguntas sobre ella, en cuanto tuviera oportunidad.
-Te has perdido un notición, hay un…..-se quedó callada de repente, cosa poco normal en ella, una habladora nata.
Cuando alzé la vista hacia delante para saber que era lo que la había hecho callar vi que el profesor estaba enfrente de mi mirándome con el ceño fruncido.
-Señorita Halliwell, he pasado por alto lo de llegar tarde porque no es una alumna que suela llegar a éstas horas, pero se distrae con demasiada facilidad, como profesor debo preocuparme por su apredizaje así que se sentará en primera fila con el señor Weiss, y usted señorita White se sentará con Hanna Smith. No me hagan perder más tiempo porfavor sean rápidas.
Cogimos nuestras cosas a regañadientes y nos sentamos con nuestros respectivos compañeros, pero cuando me senté al lado de ese tal Weiss me di cuenta de que no lo había visto nunca.
-Bien, atiéndame todos, quiero que hagan un trabajo en parejas, para que esto no sea un caos de gritos lo harán con quien tienen al lado, en ese trabajo quiero ver un estudio sobre el movimiento de las estrellas y añadirle fotos o esquemas, no me hagais los aburridos trabajos del trimestre pasado o ya sabréis cueles serán vuestras notas.
Justo hoy que me separan de Lorain tiene que poner un trabajo por parejas y encima no conozco al tipo de al lado. Miré asustada a Loraine que parecia igual de asustada que yo, pero de pronto cambió su semblante y me guiñó un ojo. Eso bastó para que supiera en que estaba pensando, que el chico que tenia al lado estaba cañón y que tenia suerte de estar con él.
-Hola, esto… ¿como te llamas?- solo queria ser amable ya que teniamos que pasar juntos algún tiempo para hacer el trabajo y era mejor llevarse bien.
-Cameron, pero llamame Cam- lo dijo con evidente indiferencia.
-Bueno Shelly entonces ¿me llamaras verdad?- no se habia dignado ni a mirarme en ningún momento.
-¿Como dices?- arqueé una ceja ante tal comentario.
Ni siquiera contestó se limitó a sonreir y mirar el libro que tenia delante, pero hize como si no hubiera oido nada y lo intenté de nuevo.
-¿Cuando empezamos el trabajo?
-Cuando tú me llames- me miró durante un segundo escaso y enseñó su perfecta dentadura.
Me quedé parada, no habia visto ser más creido y guapo en mi vida, tenia unos ojos de un verde imposible, era como mirar una tormenta eléctrica, su pelo era perfectamente liso tan oscuro como la noche, cortado hacia un lado, su nariz era del tamaño perfecto y sus labios voluminosos, no parecia un ser real, no podia existir nadie con tanta belleza y arrogancia en un solo cuerpo.
Me volvió a mirar con esos ojos imposibles y me agarró por el brazo acercándome más a él, reprimí un grito porque aunque fuera asquerosamente apuesto me daba miedo, pero esa clase de miedo que acelera el corazón y hace que pierdas el culo corriendo. Me costó un gran esfuerzo estarme quieta mientras escribia algo en mi brazo, sobre todo porque estaba más cerca de él y queria lamerlo entero. Pero es deseo se desvaneció al ver que escribia su teléfono movil, ¿de verdad esperaba que lo llamara? Iba a decirle cuatro cosas cuando sonó el timbre para cambiar de clase. Cam se levantó enseguida y se precipitó hacia la puerta, su cuerpo era proporcional a la belleza de su cara, mediria cerca del metro ochenta y cinco, parecia muy robusto y era puro músculo miraras donde miraras, tenia una piel dorada, deliciosamente bronceada, era todo un monumento.
Acabé de guardar mis cosas en la mochila y me enfrenté a la mirada picarona de Loraine, sabia que ahora tendria que combatir una marea de preguntas.
-Veo que harás un buen trabajo- soltó una despreciable risita tonta.
Le dediqué una mirada asesina- Pues yo no lo creo tanto, no me gusta nada ese chico y no quiero hablar más de ese tema, además es un poco raro.
-Sí, raramente cañón. Si no lo quieres tú me lo pido.
-Para lo único que lo quiero es para hacer este trabajo, para lo demás es todo para ti.
Me dirigí hacia la siguiente clase con paso ligero para no tener que hablar más del monumento que estaba hecho Cam. Lo más interesante en las dos siguientes horas fué que la profesora de matemáticas casi se cae de culo al resbalar con un folio de papel, pero almenos no tube que lidiar con Cam ya que no concidiamos en esas clases.
Era la hora del recreo y me encontraba sentada en una de las mesas de la cafetería cercanas a la puerta con Lorain, Lisa, Daniela, Meisi, Sunny y Leonor, yo estaba distraida rezando por no encontrarme a Cam en ninguna clase y en conclusión en ningún sistio más cuando Sunny empezó a hablarme.
-¿Y ese numero de teléfono de quien es?- su voz sonaba tan curiosa como lo era ella.
-Del chico más cañón del “insti” chicas- Lorain puso una sonrisa maliciosa al decir esto.
-¡Dios mío! ¿Es de Brad?- supongo que Leonor también tenia su punto curioso.
-No, es de un chico nuevo, pero me lo ha dado solo para que pueda contactar con él por un trabajo de Astronomia.- creo que lo expliqué bastante claro pero no tardaron en trajiversar mis palabras.
-Ah, ya entiendo- esta vez hablo Lisa- así que irás con el hasta las estrellas picarona.
Nuestra conversación se vió interrumpida por la entrada estelar de Alejandra Legendre en la cafetería. Era la chica más popular de el instituto y aunque a mi me parecia más guapa Lorain habia que reconocer que Alejandra tenia su punto. Tenia un pelo largo de color canela claro que manejaba a gusto, unos dias lo planchaba y otros le hacia unas ondas perfectas, sus ojos eran de colo azul claro con una mata de pestañas bañadas en rímel y su cuerpo rozaba lo perfecto. En ese momento entro Cam a la cafetería y Alejandra le puso los ojos encima, se quitó sus gafas de sol de Armani y se retoco el gloss en tienpo récord. Luego pasó a la acción.
-Hola nuevo- su amplia sonrisa apareció frente las narices de Cam quien tubo que frenar en seco para no chocarse contra ella, que le habia interceptado de repente.
-Hola preciosidad- le dedicó una sonrisa con una hilera de dientes blancos perfectos.
Alejandra rió tontamente y fué directa al grano.
-¿Te apetece quedar esta tarde cielo?- tenia puesta en la cara esa máscara de victória cuando Cam dijo algo que ella ni en un millón de años pensaba escuchar.
-Lo siento, pero espero una llamada- me miró de reojo, sonriendo maliciosamente, dió unos cuantos pasos hacia mi, los suficientes para hacer que todos mis sentidos se pusieran alerta, y me guiño un ojo, luego desvió sus pasos y fué a sentarse unas mesas más allá, con los jugadores de fútbol americano.
Era raro que aunque los jugadores fueran muy fuertes y brutos Cam pareciera que tenia más masa muscular que ellos, aunque era solo un suponer porque no habia visto a ninguno de ellos desnudo y eso que ver a Cam no me importaria. Parece que es bastante social y popular ya que los jugadores no se sientan con cualquiera. Solo espero no tener de compañero de trabajo a otro polurar más, aqui, sobran.
Me levanté de la mesa con la escusa de que necesitava ir al servicio, pero en realidad queria alejarme de Cam y de los pensamientos que hacia que aparecieran en mi cabeza. Al final acabé en el servicio, entré para lavarme la cara y cuando me miré al espejo me heché a reir, la cara que se le había quedado Alejandra no tenía precio y creia que nunca la iba a ver ponerla.
Estaba secándome la cara empada cuando oí un ruido y me giré. Era Cam saliendo de uno de los lavavos, era imposible que estubiera allí sin haberme dado cuenta de que entraba ya que cuando yo salí de la cafetería y entré en el servicio el seguia allí.
-Oye ¿te has perdido? este es el servicio de señoras- le espeté.
-Eso ya losé, por eso he venido aquí a buscarte. Tienes una risa muy bonita preciosidad.
-Oh, ¿preciosidad? ¿A caso vas a usar las mismas técnicas de ligoteo conmigo que con Alejandra? Pues te explicaré la diferencia, conmigo no funcionan.
-¿Ahora me espias?- tenia una amplia sonrisa en la cara que lo hacia estúpidamente irresistible.
-Alejandra siempre es el centro de atención y cuando no lo es monta un numerito para serlo, si estás a su lado tienes que acostumbrarte a que todos sepan qué estás diciendo ya que se estarán fijando en ti.
-Gracias por la explicación mamá- su tono burlón me irritó de verdad.
-¿Me buscabas para algo más que cabrearme o era solo eso?
-Lo siento preciosidad, esa no era mi intención. He venido porque queria asegurarme de que no te olvidabas esto.- Empezó a avanzar hacia mi.
Estaba tan cerca que notaba su aliento en mi boca, no podia retroceder más porque tenia detrás los lavamanos, paró de acercarse cosa que agradecí, aunque mis hormonas bailoteaban por todo mi cuerpo y mi corazón iba a mil por hora. Me cogió el brazo y me puso en la mano la manzana que me habia dejado en la mesa de la cafetería, luego me cogió la barbilla para levantarme un poco la cabeza y le mirara a los ojos, me guiñó uno y se fué. Pude respirar por primera vez en todo ese eterno momento.

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2 pensamientos en “Alas de realidad

  1. belieber16 dice:

    U.U
    Menudo Best Seller (o como se escriba).
    Me encaanta, aunque me recuerda un poco a Hush Hush jejeej.
    Corrige faltas, tequiero(L)

    • sheila12j dice:

      Eso quisiera yo ^^ lo de las faltas es un asco porque no tengo el Word y no me las corrige y como voy escribiendo muy rápido a veces no me doy cuenta. Tequiero her (L)

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